lunes, 10 de noviembre de 2014
Estoy tan rota, marchita y destrozada.
Estoy tan rota, como una muñeca de porcelana, olvidada en lo más alto de un armario, que cae como una gota de agua y estrella contra el suelo, sin que a nadie le importe esa vieja y olvidada muñeca, un trasto menos al que quitarle el polvo, o un hueco nuevo para poner algo más importante. Estoy tan marchita, como ese ramo de flores que le regalaron por San Valentín y poco después todo acabó, marchita como unas flores que solo traen malos recuerdos y un punzante dolor en el pecho. Estoy tan destrozada, o más siquiera, como esas películas catastróficas en las que todo va mal y todo acaba mal, esas películas que ves y te entran ganas de gritar y desaparecer. Gritar y desaparecer, como por arte de magia, tampoco creo que me echasen de menos, se acordarían dos días de mí y luego, ¿qué? Solo pasaría a ser un recuerdo que nadie quiere recordar, que queda en el olvido, el tema tabú, el 'mejor no hablar de eso', el 'da igual, no es nada importante', porque no soy nada importante. Y lo que más duele es saber que es así, imaginar la vida de los demás sin ti y darte cuenta que sus vidas hasta mejorarían, que si no estuvieras en sus vidas todo les iría mejor, por eso todos se van, aunque digan que no lo harán... lo hacen, se van y no vuelven, los ves y os decís un 'hola', con la cabeza gacha, casi sin mirarse a los ojos, intentando ocultar el pasado, ¡já! Como si desapareciera. Ojalá.
jueves, 23 de octubre de 2014
¿De verdad quieres ser el mejor?
Es irónico, ¿no? Que solo te salgan palabras de dentro cuando piensas que no te queda nada en el interior. Aunque crees que vas a expresar todos tus sentimientos y te sale una mierda de texto, te ríes pensando que no vales para escribir y luego te das cuenta de que, en realidad, no vales para nada. Todo lo que hagas, por mucho que te esfuerces, siempre va a haber alguien mejor que tú. Quieres esforzarte, ser la mejor, pero no puedes, no llegas, aunque todos te digan que sí, tú sabes que no puedes y necesitas que alguien no diga nada, simplemente esté en silencio, oírle respirar, sentir que está ahí y que te apoya, que no te obliga a ser el mejor en algo, que eres la mejor en ser tú misma. Dejadme ser yo misma, aunque eso implique que no se me de nada bien, me da igual. Puedes hacerlo mejor, siempre puedes hacerlo mejor, ¿no? No necesito ser la mejor, necesito hacer lo que me gusta, bien o mal, no importa, el caso es hacerlo, con ganas y, sobre todo, con una sonrisa.
martes, 23 de septiembre de 2014
Queremos tanto.
No podemos vivir en el ayer, ni en los recuerdos, en lo que pasó, en lo que ya terminó. Nos gusta hacernos daño, soñando recuerdos, en vez de sueños, viviendo el pasado en vez del presente, parados viendo cómo el tiempo pasa, en vez de prepararnos para el futuro. Rememorar todos aquellos momentos y sentir el dolor de las heridas abriéndose de nuevo, el dolor de las cadenas y los grilletes que tenías antes de todo. No somos capaces de vivir en la calma, tenemos que volver a la tempestad, a las olas, a ahogarnos en el mar sin que una mano se ofrezca a ayudar, no porque no haya nadie, sino porque no aceptamos ver todas las manos que hay.
Nos gusta estar solos, pero nos quejamos de que nadie nos acompaña. Nos gusta hacernos daño, pero nos quejamos cuando los demás nos lo hacen. Que si nos amargamos queremos que el resto se amargue con nosotros. Pedimos ser únicos, pero nos da miedo serlo. Queremos ser felices, pero no por nosotros mismos. Queremos ser perfectos, sabiendo que las imperfecciones son las que nos hacen... eso, perfectos. Queremos estar bien, pero competimos por ver quién está peor. Queremos que el mundo nos sonría, cuando nosotros no sonreímos al mundo.
sábado, 6 de septiembre de 2014
Las críticas.
Hace mucho que no escribo, pero es una de esas ocasiones que estás merodeando por internet y lees a gente, no que te caiga mal, pero que has visto cómo cambian y la gente no siempre cambia a mal, pero la mayoría de las veces sí. Es una pena que la sociedad se dedique a criticar a todo el mundo, es una gran pena, pero por mucho que no queramos, ni lo hagamos con mala intención, al final todos acabamos criticando algo, ya sea a mala idea, que hay muchos que sí, o como una idea constructiva, que esos son un número bastante inferior. Pero al fin y al cabo todos criticamos algo, y esos que no lo hacen para dañar, simplemente lo hacen porque no están de acuerdo con una idea o con un hecho. Hay mucha diferencia, hay gente que critica por envidia y a traición, luego estamos los que criticamos otras cosas, cosas como que me parece vergonzoso que más del 50% de jóvenes quiera imponer la muerte como castigo a un delito grave. Yo critico eso y otros me criticarán por criticar eso, perdonad la redundancia, pero es así. Todos caemos en las críticas, hasta criticar que la gente critica, de nuevo una redundancia, pero otra vez una razón que creo que nadie me puede quitar.
domingo, 27 de julio de 2014
Demonios.
Intentas que todo vaya bien, pero las cosas no son así, te crees que ayudando a todo el mundo y haciendo que todos te valoren te crees que te vas a valorar tú, y no, porque el resto te vea feliz no quiere decir que realmente lo seas. Cuando crees que la vida va bien, por fin puedes ser feliz, te vienen las puñaladas y los hachazos y es que la vida es así, cada día es un reto diferente que hay que superar y no es fácil. Una vez quise rendirme, irme del mundo, pero aquí sigo, en mi día a día, en mi reto a reto. Al final me ha acabado gustando lo de los retos, lo de superarme cada día, me gusta valerme por mí misma, aunque eso me cueste la sonrisa. Nadie es feliz plenamente y quien lo diga miente, todos tenemos problemas, unos más, otros menos, pero no se puede menospreciar la calidad de cada problema porque todos son diferentes, todos despiertan los demonios que llevamos dentro y ninguno es mejor o peor que otro.
domingo, 22 de junio de 2014
Te quiero.
Te hace feliz, te hace sonreír, esa persona con la que quieres vivir el resto de tu vida, a la que no quieres perder y que parece que, por fin, esa persona siente lo mismo por ti. Esa adrenalina cuando escuchas ese te quiero salir de sus labios como un soplo de viento, la primera vez que lo escuchas todo se vuelve a cámara lenta, notas como letra por letra llega a tu cerebro e intentas reaccionar, pero te quedas sin palabras, las abejas asesinas en el estómago están más revolucionadas que nunca, pero es una sensación agradable. No sabes si reír o llorar de la felicidad, pero al final te quedas callada, saboreando ese momento como si no lo fueras a vivir nunca más. Pero sí, vuelve a ocurrir, vuelve a decirlo sin que le de miedo y vuelves a quedarte paralizada. Tú también le quieres, pero tienes miedo, de que te pellizquen y despiertas, de que todo sea un sueño, de que en realidad esos te quiero no sean para ti, de que al final te conviertas tan solo en un recuerdo borroso, de que todo termine. Es horrible vivir con esa sensación de necesitar a alguien con todas tus fuerzas y más si está lejos. Es horrible esa sensación de: ¿y si conoce a alguien mejor? Es horrible esa sensación de no querer perderle por nada del mundo. Es horrible ese nudo en la garganta al pensar que, a lo mejor, un día se va dejándote sin más, simplemente pensarlo te destroza por dentro, te mata, te hiere, te hunde. Te quiero, demasiado y no quiero perderte jamás.
martes, 17 de junio de 2014
He vuelto y con más fuerza que nunca.
He estado dando mil vueltas a qué hacer con este blog. Ya tengo muchos, pero no me gusta ninguno, se ve que he madurado un poco (un poco, ¿eh? Que nadie diría que en 3 días cumplo 18 años) y he visto que, bueno, lo de escribir no se me da mal, pero hay cosas pésimas en esos blogs. Volver a leerme todas esas entradas ha sido por una única razón, hace tres días me empecé un libro y me lo terminé ayer, "Nunca digas nunca", lo tenía en la estantería muerto de risa, pues no me llamaba mucho la atención, pero me aburría tanto de estudiar que decidí leerlo. Bendito momento en el que lo leí. No es un libro que digas: 'Uo, es el libro del año', es una novela, de adolescentes, pero es entretenida, me ha gustado mucho, la verdad, no solo tiene historias de amor, tiene trama y secretos y una vez terminé el libro, volví a descubrir, por no sé cuánta vez, por qué odio leer. A ver, entendedme, no lo odio, lógicamente, es una forma de expresarme. Es que, una vez terminas un libro, ¿qué? Es como: ¿y ahora que hago con mi vida? Quiero que todo sea así, algo interesante que vivir, pero no, la vida no es así. Tienes una necesidad de leer segunda parte o ver la película, pero no hay ninguna de las dos cosas. Todo esto me sirvió para que me entrasen ganas de escribir de nuevo. Lo estuve intentando hace un tiempo, pero algo dentro de mí no me convencía, no tenía las ideas claras, pero ahora estoy segura. He empezado a escribir una novela, de momento llevo poco, pero va tomando forma. No sabía si subirla a internet, pero no creo que me lea mucha gente, así que finalmente he decidido terminarla y mandarla a una editorial, no creo que me la cojan, pero, eh, si cae, cae. ¿Quién sabe si a partir de esto me hago una escritora famosa? Ja, ja, ja. Los sueños, sueños son y de los sueños no se puede vivir, pero sí se puede intentar hacer realidad esos sueños. He pasado mucho tiempo sin valorarme y pensando que siempre voy a vivir en la sombra y eso se ha acabado, voy a hacer lo posible por llegar a lo más alto y cuando lo consiga más de una mandíbula va a tocar suelo. ¡A por todas!
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