domingo, 22 de junio de 2014

Te quiero.

Te hace feliz, te hace sonreír, esa persona con la que quieres vivir el resto de tu vida, a la que no quieres perder y que parece que, por fin, esa persona siente lo mismo por ti. Esa adrenalina cuando escuchas ese te quiero salir de sus labios como un soplo de viento, la primera vez que lo escuchas todo se vuelve a cámara lenta, notas como letra por letra llega a tu cerebro e intentas reaccionar, pero te quedas sin palabras, las abejas asesinas en el estómago están más revolucionadas que nunca, pero es una sensación agradable. No sabes si reír o llorar de la felicidad, pero al final te quedas callada, saboreando ese momento como si no lo fueras a vivir nunca más. Pero sí, vuelve a ocurrir, vuelve a decirlo sin que le de miedo y vuelves a quedarte paralizada. Tú también le quieres, pero tienes miedo, de que te pellizquen y despiertas, de que todo sea un sueño, de que en realidad esos te quiero no sean para ti, de que al final te conviertas tan solo en un recuerdo borroso, de que todo termine. Es horrible vivir con esa sensación de necesitar a alguien con todas tus fuerzas y más si está lejos. Es horrible esa sensación de: ¿y si conoce a alguien mejor? Es horrible esa sensación de no querer perderle por nada del mundo. Es horrible ese nudo en la garganta al pensar que, a lo mejor, un día se va dejándote sin más, simplemente pensarlo te destroza por dentro, te mata, te hiere, te hunde. Te quiero, demasiado y no quiero perderte jamás. 


martes, 17 de junio de 2014

He vuelto y con más fuerza que nunca.

He estado dando mil vueltas a qué hacer con este blog. Ya tengo muchos, pero no me gusta ninguno, se ve que he madurado un poco (un poco, ¿eh? Que nadie diría que en 3 días cumplo 18 años) y he visto que, bueno, lo de escribir no se me da mal, pero hay cosas pésimas en esos blogs. Volver a leerme todas esas entradas ha sido por una única razón, hace tres días me empecé un libro y me lo terminé ayer, "Nunca digas nunca", lo tenía en la estantería muerto de risa, pues no me llamaba mucho la atención, pero me aburría tanto de estudiar que decidí leerlo. Bendito momento en el que lo leí. No es un libro que digas: 'Uo, es el libro del año', es una novela, de adolescentes, pero es entretenida, me ha gustado mucho, la verdad, no solo tiene historias de amor, tiene trama y secretos y una vez terminé el libro, volví a descubrir, por no sé cuánta vez, por qué odio leer. A ver, entendedme, no lo odio, lógicamente, es una forma de expresarme. Es que, una vez terminas un libro, ¿qué? Es como: ¿y ahora que hago con mi vida? Quiero que todo sea así, algo interesante que vivir, pero no, la vida no es así. Tienes una necesidad de leer segunda parte o ver la película, pero no hay ninguna de las dos cosas. Todo esto me sirvió para que me entrasen ganas de escribir de nuevo. Lo estuve intentando hace un tiempo, pero algo dentro de mí no me convencía, no tenía las ideas claras, pero ahora estoy segura. He empezado a escribir una novela, de momento llevo poco, pero va tomando forma. No sabía si subirla a internet, pero no creo que me lea mucha gente, así que finalmente he decidido terminarla y mandarla a una editorial, no creo que me la cojan, pero, eh, si cae, cae. ¿Quién sabe si a partir de esto me hago una escritora famosa? Ja, ja, ja. Los sueños, sueños son y de los sueños no se puede vivir, pero sí se puede intentar hacer realidad esos sueños. He pasado mucho tiempo sin valorarme y pensando que siempre voy a vivir en la sombra y eso se ha acabado, voy a hacer lo posible por llegar a lo más alto y cuando lo consiga más de una mandíbula va a tocar suelo. ¡A por todas!